ZEITGEIST.
Añade tus recomendaciones, junto a un breve comentario crítico, así como alguna imagen, enlaces, etc. Cada entrada debe tener el nombre del artista, artículo, perfil, obra, etc., que desees recomendar. Se trata de que cada uno recomiende al menos un par de ítems a lo largo del curso (uno que sea de foto/artes visuales). Se valorará el comentario crítico así como la respuesta a otras recomendaciones.
ROSAURA MONTAÑÉS JÚLIA
En este caso, he querido realizar una breve reflexión sobre un documental que fui a ver hace unos días y que no me dejó indiferente.
Como acaba de estrenarse, desconozco que se pueda visualizar en ningún otro lugar que no esté en el cine. Sin embargo, los productores de la pieza, tienen la esperanza de que eventualmente pueda ser de dominio público.
A continuación adjunto el PDF de mi comentario:
Llegué al cine unos minutos antes de que empezara la proyección. Fuera ya se había formado un pequeño atasco de gente que hablaba animadamente; casi todos eran personas mayores, muchas de ellas habían vivido en carne propia los hechos que iban a ver en la gran pantalla. Cuando entré en la sala me sorprendió verla prácticamente llena, al tiempo que me golpeó que apenas hubiera juventud presente entre la multitud.
(SU IMPRESION)
Ésta fue mi puerta de entrada al documental que explora la memoria de las luchas sociales y políticas en la ciudad de Terrassa durante los últimos años del franquismo y la transición. La pieza está dirigida por el fotógrafo Cristóbal Castro, el periodista Manel Serrau y montada por Ferran Ladero, un buen amigo mío que me hizo conocedora del acto en cuestión, que forma parte, del festival conmemorativo de los cincuenta años del fin de la dictadura franquista desde la perspectiva terrassense.
(PEQUENA SINOPSIS Y DE QUE VA)
El documental, de una hora de duración, destaca especialmente por la fuerza de los testigos invitados: muchos de ellos son activistas y agentes políticos que relatan sus experiencias de resistencia y clandestinidad, mientras su discurso se acompaña de imágenes de archivo y fotografías inéditas de los hechos. También considero especialmente valioso el componente feminista de la prenda, que reivindica la voz y el papel de las mujeres durante aquellos años.
(TRATAMIENTO)
Como dijo Castro durante la presentación del filme, «últimamente, con los documentales que salen por la televisión, parece que toda la historia la hayan hecho los hombres, pero eso es mentira, y aquí tendrá una prueba.»
(FRASE BUENO)
Para concluir esta breve reflexión, sin duda considero que el documental funciona muy bien como ejercicio de memoria histórica y audiovisual, y por eso he querido recomendarlo. Sin embargo, quizá eché de menos un puente más explícito hacia el presente, sobre todo en un momento de auge de la extrema derecha entre los más jóvenes. Precisamente por ello, la pedagogía democrática resulta más imprescindible que nunca, y ejemplos como este documental pueden ser medios muy efectivos de concienciación
(CONCLUSION)
NASTIA
El otro día visité la exposición de Helen Levitt en la Fundación MAPFRE, y todavía tengo la sensación de que me he quedado un poco dentro. La exposición recorre toda la trayectoria de la fotógrafa, desde las primeras imágenes en blanco y negro de los años 30 hasta sus trabajos en color, y lo hace con una cuidada selección de cada una, que te permite entender cómo miraba y cómo sentía la ciudad de Nueva York. Es una exposición que te adentra en la vida urbana de aquellos años de una forma muy directa, y que estará abierta hasta el 1 de febrero de 2026, además, la entrada es gratuita menores de 26 años.
La visita a la exposición de Helen Levitt me dejó una impresión muy viva, como si hubiera estado allí dentro, y me gustó esto. A medida que avanzaba por las salas, tenía la sensación de que sus fotografías no sólo mostraban una época, sino que me la hacían habitar, ponerme dentro, como si estuvieras en Nueva York en los años 30 hasta los 80. Las imágenes tenían una presencia muy directa. Esa inmediatez es lo que más me sorprendió y lo que hizo que conectara tanto con ellas.
Uno de los aspectos que más me atrajo es cómo Levitt consigue transformar escenas cotidianas, como eran, niños jugando con objetos improvisados, mujeres charlando en la puerta de casa, hombres matando el rato en la acera…. en pequeños fragmentos de poesía visual. Son momentos tan simples que podrían pasar desapercibidos, pero a través de su mirada se convierten en imágenes cargadas de significado y sensibilidad. Respecto a las fotos, no hay voluntad de estetizar la pobreza ni de dramatizarla, todo lo contrario, existe un profundo respeto por la vida real de la gente corriente. Sus fotos revelan una comprensión muy fina del ritmo de los barrios obreros y del tipo de relaciones que se generan con ellos.
Otra cosa que me gustó es la forma en que la fotógrafa utiliza el humor. No es un humor como tal, sino más bien una tierna ironía que aparece en gestos, miradas o situaciones inesperadas. Esta combinación entre realismo y delicadeza hace que las imágenes no se sientan pesadas, aunque reflejar una realidad dura marcada por desigualdades y precariedades.
También me gustó que la exposición muestre toda su trayectoria y cómo lo ha vivido todo. Las primeras fotos tienen una energía más cruda, casi de experimentación. Las imágenes de México revelan una sensibilidad más introspectiva, y las fotografías en color, mucho más tardías, amplían su forma de mirar con una paleta que da otro tipo de profundidad emocional. Las fotos en el metro, sin embargo, tienen una atmósfera más cerrada y silenciosa. Ver todas estas etapas juntas te permite entender que Levitt no sólo documentaba una realidad, sino que también exploraba cómo la fotografía podía captar lo intangible.
En definitiva, lo que me quedo de la exposición es esa sensación de haber caminado junto a Levitt por las calles de Nueva York. Sus fotografías no explican sólo cómo era la ciudad, sino cómo se sentía vivir en ella. Por eso creo que es una exposición altamente recomendable: porque te recuerda que, a veces, la mejor manera de entender un lugar o un tiempo es observar con atención lo que a menudo no miramos.
CELIA
El viernes fui a La Virreina (Centro de la Imagen) a ver la exposición de Paloma Polo que estará abierta hasta el 1 de marzo.
La exposición se llama El retorno de la mirada. La labor política de narrar. Trata de esas historias que han sido invisibilizadas, no explicadas, silenciadas… en favor de la historia “oficial” que se ha narrado; la Historia, que es patriarcal, colonialista y capitalista. En la expo podemos ver una recopilación de algunos de los proyectos que Paloma Polo ha desarrollado a lo largo de su trayectoria como artista. Ella trabaja artísticamente mucho de la mano de procesos documentales y también resulta interesante este punto. A mí por lo menos me ha parecido destacable el hecho de que desde la investigación y desde las entrevistas o la observación se pueden hacer proyectos artísticos que transforman el mundo. Claramente es una exposición cuyas declaraciones políticas pretenden hacer justicia.
También hay que decir que se debe ir mentalizada y sin prisas ya que, desde mi punto de vista, los paneles no están demasiado desarrollados y para entender las obras debes prestar mucha atención a las obras en sí. El mayor número de obras son en formato audiovisual y creo que para captarlas deben verse tranquilamente de principio a fin. De todas formas el comisariado, la distribución del espacio, y los recursos de la sala me gustaron mucho. Permitían un espacio relajado y aislado, todo de colores oscuros y luces suaves, para observar cada obra en su lugar.
Me gustó mucho el primer proyecto de la exposición, que era una obra más estrictamente fotográfica así que también aprovecho para mencionarla en este contexto. Era una investigación en diálogo con Naty Meri. Casiguran, Filipinas, y que era la última curandera indígena de allí. Me pareció muy interesante la formalización del trabajo porque eran unas fotos de plantas curativas pero editadas en postproducción de forma que las transformaba en fósiles y aisladas como un estudio científico. El resultado era muy bonito. Adjunto un par de fotos pero vale la pena ver al conjunto.
Pues por concluir, recomiendo esta exposición en tanto que hace una retrospectiva a temáticas históricas generalmente desconocidas y les da un reconocimiento y una escucha. Y es bueno descubrir estas historias y, sobre todo, aprender y dejarse inspirar de la metodología que ejerce Paloma Polo con el arte para generar esta visibilización de problemáticas y sucesos sociales.
GABRIEL
Vale ya hace un monton fui al de Trinh T. Minh-ha
porque el Profe de Documentales Recomendo ir PERO bueno fui, una revisadita y me fui
pero como tenia que realizar el Zeigest, y esto bueno pense en investigar mas
Se que no tiene que ser una expo y ya hay un par de expos aqui escritas pero primero queria profundizar en la artista
luego la virreina el centro de la imagen, lo que se ve
y luego como influyo en mi, un peruanito ahi que estudia foto y hace documentales
serio me sirvio que curadores ahi pusieran obras
como vi actuar a la gente
los recursos.
En la Practicade minha no hay binarismo, no es excluyente sino relacional.
se
